Este blog no pretende ser una recopilación de páginas relativas al mundo de la educación, para eso ya existen muchas webs que cumplen de sobra con esta función. Mi única pretensión es compartir mis experiencias y aprendizaje en este campo tan fascisnante de la psicopedagogia

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25 de febrero de 2011

¿Cómo es un niño con problemas de aprendizaje?

No todos tenemos las mismas capacidades, brillamos en determinadas cosas y en otras no, pero eso no quiere decir que no podamos superarnos. Con los niños pasa algo similar, especialmente con aquellos a los que se les diagnostica problemas de aprendizaje.
Los problemas de aprendizaje afectan al 15% de los niños en edad escolar y como todos los temas de educación infantil, los padres son los primeros que deben estar atentos para identificar los síntomas y darles solución a tiempo. Los profesores también son una ayuda fundamental, por eso la importancia de involucrarse en la vida escolar de los niños.



¿Cómo es un niño con problemas de aprendizaje?
Por lo general un niño con trastorno de aprendizaje es un niño muy inteligente, siempre trata de seguir las instrucciones y de concentrarse en las tareas que realiza pero su esfuerzo no es suficiente, presentan dificultad para aprender y comienzan a sacar malas notas a pesar de su dedicación.
Lo más importante es que los padres acudan al especialista a tiempo, entre más temprano se detecten los problemas serán más rápidos el efectos de los tratamientos y por tanto se verá una pronta evolución. Además es menos tiempo de estancamiento escolar.

A la hora de ayudar a niño con problemas de aprendizaje lo más importante es el apoyo, amor y estímulos que se le brinde, de esta forma estaremos reforzando su autoconfianza y su determinación por tener éxito en lo que se propongan.

¿Que podemos hacer para aumentar la autoestima?

• Mostrar interés cuando el niño/a realiza un trabajo, expresándolo con palabras, opiniones, juicios y actitudes.

• Demostrar al niño/a cariño, mediante gestos de aprobación, contacto físico (besos, caricias, abrazos...).

• Los regalos son otra forma de demostrar satisfacción y premiar el trabajo. ( ser muy cuidadosos en este sentido, no es necesario grandes premios, una sesión de juego extra, durante 5 minutos el niño elige que hacer, a que jugar… )

• Cuando hay una actividad que no está bien realizada, hay que decirlo, pero hay que tener presente que se critica el fallo, no la persona ( ”opino que eso no lo has hecho bien”).

• Hay que comentar lo que han hecho mal, porqué lo han hecho mal y sugerir una forma de actuación mejor.

• Manifestar complacencia, elogiándole, cada vez que el niño/a nos presente una actividad realizada, reconocer el esfuerzo realizado (“me gusta”... “vale”, “estupendo”...).

• Asumir sus limitaciones, fracasos..., como algo connatural no solo a la edad infantil o adolescente.

• Valorar más el esfuerzo, el empeño en hacer las cosas bien, que los buenos resultados.

15 de febrero de 2011

¿Qué aprenden los niños cuando se disfrazan?

Los niños se lo pasan en grande disfrazándose en Carnaval. Vale cualquier traje, lo que importa es que se diviertan jugando a ser otros. Aunque para ellos es un juego, a través de su disfraz nuestros hijos aprenden muchas cosas.
Uno de los juegos que más les gustan a los niños es disfrazarse, y el carnaval es una de las mejores ocasiones que tienen para poder disfrutar poniendo en marcha su imaginación. De entrada no les hace falta mucho, unos zapatos de tacón de mamá, un sombrero, algo de ropa de un adulto, un poco de maquillaje… y ya están preparados para imitar a papá o mama, otros prefieren capturar a los malos porque hoy tiene poderes de superhéroe, y como no las princesas de la casa se preparan para su desfile, mi princesa como no podía ser de otra manera pidió unos zapatitos rosa de tacón y el vestido mas bonito de princesa de todas las princesas!!

Más que un juego
Además de diversión, con el disfraz el niño desarrolla de una forma fácil, lúdica y casi inconsciente:
la creatividad: cuando el niño decide llevar un ovillo de lana en la mano para completar su versión de Spiderman, por ejemplo. Aprende a expresarse con libertad y distanciarse de uno mismo.
Eliminación de barreras: si habitualmente es incapaz de desobedecer a mamá y hoy lleva el traje del malo, podrá hacer cosas que siendo él mismo no haría. Jugará a lo que de verdad quiere, aunque se ensucie, tenga que ejercer de líder...
 El disfraz también ayuda a liberar las tensiones. Pondrá en marcha el pensamiento simbólico, que caracteriza el 90 por ciento del juego del niño entre los 4 y los 6 años. Consiste en representar la vida de un adulto, de un animal o de un personaje de ficción. El pequeño observa y asimila sus impresiones del mundo a través de su propia visión.

Si tenemos suficientes ganas y paciencia podemos organizar una fiesta. La palabra fiesta sugiere alegría, diversión y, además, los niños pueden aprender muchas cosas organizándola: trabajan en equipo, hacen manualidades, experimentan...
Lo más divertido son los preparativos
Lo más divertido para los niños es participar en la fabricación de su traje, decorar las invitaciones para sus amiguitos, fabricar la decoración de la casa y en la preparación de la comida.
Por si no estas todavía del todo convencida, estas son algunas de las ventajas de organizar una fiesta con otros niños:

 Requiere el trabajo en equipo y la cooperación de todos los niños.
 No es un juego competitivo, se trata de que todos colaboren para conseguir un objetivo común.
 Nadie pierde ni se elimina en los juegos: la idea es hacer cosas todos juntos y no unos contra otros.
 La meta se alcanza con la suma de esfuerzos y apoyo mutuo.

¿Y qué aprenden?
1. Manualidades. Construyendo guirnaldas, gorros o disfraces nuestros hijos aprenden a trabajar para conseguir algo. Cuando cortan, pegan o pintan potencian la coordinación entre el ojo y la mano y aprenden a seguir instrucciones. Cuando crean sus propias máscaras, los niños aumentan su capacidad de atención ya que tienen que observar detenidamente para ajustarse al modelo.
2. Los disfraces Cuando se disfrazan se convierten en otro personaje y se potencia su capacidad de simbolización. Además, se ejercita su memoria, ya que para poder convertirse en bomberos o en piratas o princesas tendrán que combinar el juego con algunos conocimientos previos. Los disfraces fomentan la comunicación con los demás y con ellos mismos.

3. Expresión y comunicación. Tanto los preparativos como la fiesta hacen que los niños utilicen todo tipo de lenguajes para comunicarse, no solo el oral. La expresión musical es fundamental para cantar, bailar, seguir los distintos ritmos, tocar instrumentos, etc.

4. Experimentación Los juegos de experimentación estimulan su curiosidad. Investigando, descubren multitud de conceptos y propiedades de los objetos que manipulan: lleno/vacío, pesado/ligero, etc.

Mi princesa de Ratita presumida