Este blog no pretende ser una recopilación de páginas relativas al mundo de la educación, para eso ya existen muchas webs que cumplen de sobra con esta función. Mi única pretensión es compartir mis experiencias y aprendizaje en este campo tan fascisnante de la psicopedagogia

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22 de junio de 2011

Beneficios del juego

Hoy  por casualidad me he encontrado con una web  llamada “Dale tiempo al juego” me ha parecido muy  interesante la defensa de los juguetes tradicionales y  sobre todos las explicaciones puestas en boca del niño sobre los beneficios del juego. Hoy en día   que entre los peques se impone el juego en solitario, con maquinitas cada vez más sofisticadas pero que  en mi opinión  no ayudan a su socializacion, al desarrollo de la imaginación, creatividad….  Me parece interesante recordar los Beneficios del juego lo  importante que es para su desarrollo…….  Reproduzco en parte la explicación.


¡JUGAR ES DIVERTIDÍSSSSSSSSSSSSSSSSIMO!


Los niños jugamos todo el día y, para nosotros, jugar es la forma más divertida de aprender y descubrir el mundo. Con el juego y el juguete, aprendemos a tocar, crear, mirar, inventar, compartir, imaginar, soñar, respetar... Es divertidísssssssssssimo y además nos enseña a asumir nuevos retos, a resolver problemas, a interiorizar valores y poner siempre a prueba nuestra creatividad. ¡Dale tiempo al juego y verás!

Psicomotricidad:


¿JUGAMOS A CORRER Y SALTAR?


Para nosotros, correr, saltar, bailar o poner a prueba nuestro equilibrio es ya un juego. ¿Te acuerdas? Pues resulta que el otro día el médico del "cole" nos dijo que este tipo de juegos nos va de fábula porque desarrollan nuestra psicomotricidad (jopetas, qué palabra); o lo que es lo mismo, nos ayuda a descubrir nuevas sensaciones, coordinar nuestros movimientos y controlar nuestro cuerpo. Cuántas cosas, ¿no?

Inteligencia:


EL JUGUETE NOS HACE MÁS LISTOS


Papás y mamás, ya sabemos que queréis que seamos los más listos de la clase. ¡Pues jugad con nosotros! Eso lo saben los abuelos pues ellos juegan mucho y son conscientes de que el juego y los juguetes potencian nuestra inteligencia, nos hacen más creativos, desarrollan nuestro lenguaje y el pensamiento abstracto, estimulan la superación personal, nos hacen experimentar el éxito y refuerzan nuestra autoestima y confianza. ¡El juego y el juguete son geniales!

Afectividad:


JUGAR ES QUERER


Cada día nos dais vuestro amor y nosotros lo compartimos con nuestros juguetes. Ya sabéis el drama que se organiza cuando perdemos alguno... Porque, aprendemos a amar con ellos, desarrollamos nuestros lazos afectivos, descubrimos la alegría, la tristeza, la amistad o la ira y nos ayudan en nuestro equilibrio emocional. Los juguetes nos consuelan y nos hacen compañía. ¡Queremos a nuestros juguetes!

Sociabilidad:


JUGAR ES EDUCATIVO


La "profe" siempre nos dice que debemos ser buenos. Y ese "ser bueno" significa aprender unas normas para vivir y respetar a los demás. Con el juego y los juguetes, asimilamos estas normas y pautas de comportamiento social, nos expresamos y nos comunicamos. Necesitamos jugar con los amigos para respetarnos, cooperar, competir, discutir y luego hacer las paces. Y tener los espacios, tiempo y juguetes adecuados. ¿Jugamos?

Seguridad:


JUGUETES SEGUROS


Los juguetes son para jugar pero a veces ya sabéis que los utilizamos para otras cosas... Por eso, el juguete debe ser seguro durante su vida de uso y cumplir con los requisitos mínimos de seguridad que la normativa establece para poderlos comercializar. También es importante que papás y mamás nos enseñéis a manejarlos, sobre todo cuando somos más peques. Y jugar también con nosotros porque es divertido y comprendemos como usarlos.

13 de junio de 2011

Un cuento

Una debilidad , lo he visto  y me ha encantado, así que lo comparto con vosotr@s!! a que es muy tierno !!

7 de junio de 2011

CONDUCTA EN EL NIÑO CON TDAH

PROBLEMAS DE CONDUCTA EN EL NIÑO CON TDAH: ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN EN EL AULA

No hay dos TDAH iguales, en el aula podemos encontrar diferentes tipos de niños y niñas :

Para el abordaje del control comportamental de estos niños en el aula debemos tener en cuenta, en el grado de desadaptación que presenta un niño influye por un lado: la gravedad del la disfunción neurológica de fondo, la comorbilidad con otros trastornos y el grado en el que la educación recibida pueda influir en la moderación de los síntomas (la acción del colegio como del entorno familiar). Por este motivo, el TDAH es uno de los trastornos más sensibles a la acción educativa del entorno.

En esta comunicación enfocaremos el problema del control de la conducta en el aula.

¿Cómo puede enfrentarse el profesor del aula a su grupo de clase cuando existen problemas de conducta por TDAH?
En primero lugar, el profesor debe, observar y tratar de definir qué perfil comportamental tienen sus alumnos, independientemente de que éste alcance niveles patológicos o haya sido
diagnosticado. Básicamente existen las siguientes situaciones disruptivas:

1. Niños que manifiestan falta de atención, no siguen las explicaciones, se pierden en la lectura, olvidan los libros, no apuntan los deberes, pierden el material, etc. Es decir, niños con un importante problema de organización que repercute en su rendimiento académico.
2. Niños que manifiestan, además de dificultades de atención, dificultades de aprendizaje específico que requieren tratamiento específico o que presentan un importante retraso por falta de base académica acumulada en cursos anteriores.
3. Niños que manifiestan una gran hiperactividad e impulsividad pero sin actitud oposicionista. Estos niños necesitan moverse constantemente, parecen no escuchar pero en realidad siguen la clase.
4. Niños además de hiperactividad, impulsividad y déficit de atención pero sin conducta oposicionista. Estos niños se meten en problemas por su falta de atención, parecen olvidar las normas aunque no desobedecen de forma deliberada, responden impulsivamente y no prevén las consecuencias de su comportamiento. Su conducta no es oposicionista.
5. Niños que teniendo o no las características anteriores poseen una actitud oposicionista y
desafiante ante los adultos. Niños que se preocupan más por llamar la atención de los adultos de forma negativa y que tienen serias dificultades para aceptar las normas.
6. Niños que teniendo algunas de las características anteriores muestran una actitud emocionalmente afectada, tendencia al desánimo o a la ansiedad y que se muestran bloqueados o que se esfuerzan desmesuradamente por adaptarse a las demandas del entorno.

Una vez perfilados los grupos de niños, pasamos a definir las áreas sobre las que debemos actuar:

1. El rendimiento: no termina las tareas, dificultades de organización, falta de base sin dificultades específicas de aprendizaje o con dificultades de aprendizaje específicas.
2. La conducta: exagerada hiperactividad motriz, conducta impulsiva, conducta oposicionista, conducta agresiva.
3. El estado emocional: dependencia emocional (necesidad de tener al profesor cerca como punto de referencia, llamadas de atención constantes, etc.), sentimientos de desesperanza, baja tolerancia al esfuerzo y baja tolerancia a la frustración, baja autoestima, etc.
4. Las relaciones sociales: conducta aislada (juego en solitario), agresividad reactiva, agresividad preactiva, mal perder, deseo de control sobre los demás, falta de estrategias de relación social, dificultades en ponerse en el lugar del otro, etc.

Las primeras medidas las dirigiremos a realizar adaptaciones ambientales y metodológicas
aplicables a todo el grupo.

Una vez estudiadas las posibilidades del grupo, el profesor ahorrará mucha energía y trabajo si diseña sus clases adaptándose al ritmo de los niños con más dificultades. No se trata de reducir el nivel de exigencia sino de modificar las condiciones en las que se desarrolla la clase. Tareas que por lo general están diseñadas para que los niños los realicen durante 1 hora pueden cambiarse por 4 tareas de un cuarto de hora.
Situar los pupitres de modo que se reduzca la dispersión.
Explicar en voz alta, paseando por la clase y con apoyos visuales y auditivos novedosos.
Aumentar la participación de los niños, mantener la clase alerta con preguntas.
Elegir un delegado de los deberes que se encargue, junto uno de los niños que tienen dificultades de organización (rotando cada vez), de anotar en la puerta de la clase, fechas importantes, entrega de trabajos y deberes.
Utilizar la repetición breve varias veces al día para favorecer la memorización.
Utilizar puntos para conseguir premios colectivos por conductas que deben ser
entrenadas en todos los niños: subir y bajar de forma ordenada, levantar la mano para hablar y respetar el turno de palabra, cambiarse a tiempo en gimnasia, etc.
Discutir y revisar las normas de comportamiento para el aula.
Determinar un modo de realizar time-out para las situaciones que sean necesarias.
Entrenar a los niños para que aprendan a explicar a otros niños la realización de pequeñas tareas (entrenamiento de co-terapeutas), etc.
Utilizar las tutorías para canalizar la solución de problemas específicos.
Utilizar mecanismos de autorrefuerzo en grupo.
Apoyar visualmente las explicaciones con las autoinstrucciones.
La posibilidad de que los niños que lo deseen puedan recuperar durante la evaluación los exámenes suspensos (el niño con TDAH tiene un rendimiento muy irregular, en parte por su propio trastorno y en parte por la desmoralización que le producen los malos resultados. Su rendimiento aunque mejore a lo largo de la evaluación, suele no reflejarse en los resultados finales al realizar el profesor la media entre las notas de los exámenes realizados.
Etc.
Tras unos días de aplicación de las nuevas medidas de prevención diseñar medidas específicas para los niños que, a pesar de todo, todavía presentan problemas específicos. En el caso de los niños con TDAH.

Desde el punto de vista comportamental:

1. Adelantarse a las llamadas de atención, prestando pequeños momentos de atención a los niños con peor comportamiento: recibirlos con agrado, llamarlos a menudo a la mesa del profesor, pasear por la clase y pararse a observar su trabajo, guiñar un ojo cuando levante la vista del trabajo realizado.
2. Permitir el movimiento mientras no resulte disruptivo para los demás niños, enviar a recados con frecuencia tras una actitud correcta, fragmentar las tareas y supervisarlas por partes, etc.
3. Tomar medidas disciplinarias y hablar en privado con aquellos niños que presentan conductas oposicionistas.
4. Determinar la posibilidad de que sean evaluados emocionalmente aquellos niños que presentan irritabilidad, problemas de conducta, agresividad, baja autoestima y sentimientos de desesperanza por posible sintomatología depresiva además de la sintomatología de TDAH.

Desde el punto de vista de los aprendizajes:

1. Para aquellos niños que muestran falta de base, que se puede subsanar con adaptaciones en el ritmo escolar: permitir que puedan trabajar en algo específico mientras los niños realizan otras tareas, quedarse 10 minutos antes del recreo o pedir al niño que acuda 10 minutos antes de empezar la clase para repasar o explicar algo especifico, utilizar un co-terapeuta para que le enseñe, limitar los deberes para casa y permitir que la madre dedique tiempo con él a trabajar algún área retrasada, etc.

2. Para aquellos niños con déficits específicos: (a) solicitar ayuda especializada dentro o fuera del colegio; (b) si la ayuda se produce fuera del colegio, favorecer que se pueda realizar en el momento más propicio para el niño (algunos niños pueden faltar algún día por la tarde, o perderse alguna hora que no sea fundamental para él con el fin de no sobrecargar al niño , etc); (c) mantener el contacto con el especialista y realizar las adaptaciones oportunas en la exigencia en el colegio (por ejemplo, permitir no copiar los enunciados de los problemas de matemáticas en niños con disgrafía o permitir el uso de las tablas de multiplicar al realizar las operaciones mientras en casa se le entrena en memorizarlas)

3. Para niños que tienen “fobia” a enfrentarse a las tareas escolares y que lo demuestran con aparente pasotismo y aceptando el papel de “vagos”, para aquellos cuya falta de atención aumenta de forma exagerada en determinado tipo de tareas, para los que muestran gran ansiedad y tensión o aquellos que manifiestan claramente su desesperanza e inseguridad. En estos casos el profesor debe emprender con paciencia la ardua labor de enfrentar al niño a las tareas escolares impidiendo que se dispare su ansiedad o que tire la toalla. Para ello se pueden utilizar tareas en progresión de dificultad creciente, dividir las tareas en partes y supervisar y felicitar por la realización de cada parte, al evaluar el trabajo realizado resaltar siempre un par de cosas positivas, etc.

Desde el punto de vista emocional:

Ayudando al niño a hacer una valoración más objetiva de sus errores sin hacerle sentir infravalorado y culpable.
Evitando evaluar siempre negativamente al niño.
Proyectando expectativas de éxito futuro.
Utilizando métodos que permitan que él visualice sus avances (permitir que compara un dictado correcto actual con otro igual del pasado pero incorrecto, utilizando registros de mejora, etc.)

Desde el punto de vista social:

Ayudando al niño a controlar su conducta situando su asiento más próximo a él.
Evitando que los niños perciban su agresividad o su conducta impulsiva como intencionada.
Evitando el etiquetaje moral (“es malo”) y ayudando a los niños a interpretar correctamente la situación (“tiene genio” “no piensa lo que dice”).
Evitando situaciones en las que el niño no pueda controlar su conducta y que acaben en una mala experiencia con los compañeros (por ejemplo, situarlo a trabajar toda la mañana en grupo cuando se mueve y da patadas que resultan molestas)
Favoreciendo que los demás niños aprendan a darle oportunidades para jugar e ignorándole cuando se porte mal.
Apoyando a los padres con información sobre qué niños parecen relacionarse con él para fomentar su encuentro fuera del aula.
Ofreciéndole de vez en cuando algún cargo de responsabilidad, organizando actividades como “ el protagonista de la semana”.

La sintomatología central del TDAH (déficit de atención e hiperactividad-impulsividad) dificulta la relación del niño con el entorno, su desarrollo personal y académico. En la medida en que padres, profesores y profesionales nos unamos en una lucha común, podemos moderar su efecto desadaptativo y la aparición de efectos secundarios nocivos como trastornos emocionales, fracaso escolar, rechazo social, etc.

Fuente : Dra. Isabel Orjales Villar
Facultad de Psicología (UNED)

1 de junio de 2011

1 de Junio, Día Mundial de la Infancia.


En 1956, la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal de la Infancia, que se consagraría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños y niñas del mundo.

En la Declaración de Ginebra sobre la Protección de los niños (1925) se estipuló que todos los países estaban obligados a proporcionar a los niños disfrute espiritual, asistencia social, mejores oportunidades de vida y se prohibían los trabajos forzados y peligrosos para ellos.

El Preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño:

* recuerda los principios fundamentales de las Naciones Unidas y las disposiciones precisas de algunos tratados y declaraciones relativos a los Derechos Humanos;
* reafirma la necesidad de proporcionar a los niños cuidado y asistencia especiales en razón de su vulnerabilidad;
* subraya de manera especial:

1. la responsabilidad primordial de la familia por lo que respecta a la protección y a la asistencia;

2. la necesidad de una protección jurídica y no jurídica de los niños;
3. la importancia del respeto de los valores culturales de la comunidad del niño o la niña;

4. el papel crucial de la cooperación internacional para que los derechos de los niños se hagan realidad.